sábado, 25 de agosto de 2012

¡Viva México, cabrones!

From Lugares Comunes
En la época gloriosa de la Revolución Mejicana este grito, nacido de lo más profundo del pueblo, significaba la afirmación de la dignidad de un pueblo, el mejicano, y una clase social, los sin tierra, expresado en condiciones dramáticas.

A los españoles también nos alumbró un rayo de ilusión poco después, aunque la esperanza que significó la república se truncara de manera tan violenta y desgarradora que no nos dejó ni siquiera un grito…porque “Tierra y Libertad” no logró la universalización entre nosotros…

Un siglo más tarde los logros de aquella revolución mexicana se han esfumado. Los revolucionarios se institucionalizaron y ahora los campesinos son carne de cañón para la Migra o los narcos…pero aun hoy es un grito que une frente a la opresión.

Hace varios años, en uno de los recorridos básicos de entrenamiento en bici, en el Delta del Llobregat, apareció un día esta pintada. Cada vez que la veía, pensaba en quién podría haber sido el autor y sobre todo, el motivo…. No acertaba a encontrar el nexo entre la España urbana de finales del XX y el México agrícola de hace cien años. Sería algún mexicano morriñoso, o un temporero árabe, o un “antisistema”…

¡Viva México, cabrones! ¡Qué hermoso suena! Una lástima que los españoles no tengamos un signo, ni siquiera un grito que nos una y nos sirva de bandera ante la indignidad.

¡Viva México, cabrones! Este año recobra su significado profundo y visceral. Frente a los del FMI, los bancos, la bolsa, los ideólogos de la escuela de Chicago, los lacayos de los partidos y los que nos gobiernan, cuando paso por la carretera agrícola de Sant Boi, no puedo dejar de gritar…. ¡Viva México, cabrones!

domingo, 12 de agosto de 2012

Amancio Prada en el Monasterio de Carracedo

En el Monasterio de Carracedo, en una noche azul y estrellada del mes de Julio, Amancio Prada nos obsequió con un concierto sublime en el homenaje a Ramón Carnicer. Con canciones de poetas leoneses primero, luego de su repertorio gallego y español nos regaló su voz diáfana y profunda en la noche berciana. En un contexto intimista, con un público fiel y coparticipe de muchas de sus vivencias, Amancio fue desgranando un hermoso paseo por su vida (y la nuestra...). Amancio Prada. El momento más comunicativo se produjo cuando el ruido de un labrador que a esas horas sulfataba las manzanas provocó la interrupción durante un rato del concierto, hasta que el buen labrador nos permitió continuar. En esos momentos Amancio nos recordó alguna de sus vivencias personales con su padre, labrador también. Amancio Prada II. A su madre, presente en el concierto, le dedicó una interpretanción conmovedora de "minha nai, minha naicinha, como a minha nai ningua, que me quentava a carinnha co calorcinho da sua". Amancio Prada III Con la poetisa Carmen Busmayor interpretó dos bellas canciones. Amancio Prada IV Nos mostró luego la fotografia, de casi cuarenta años antes, en el mismo monasterio, todavía muy en ruinas y sin perspectivas de reconstrucción, con el violoncelista Eduardo Gattinoni, para la grabación de "Vida e Morte"...el burro de la fotografia era el único espectador de entonces. Amancio Prada V Amancio Prada VI El final fue una impresionante culminación del concierto, cantanto con el úninco instrumento de la percusión sobre su corazón. Amancio Prada  VII Concierto para recordar dulcemente durante mucho tiempo...con una única triste reflexión: ¿la poesía y la música, tan admirablemente hermanadas por Amancio, no encuentran eco en una juventud entregada a los productos prefafricados ?

jueves, 19 de abril de 2012

El Tiempo del Silencio

From Lugares Comunes

Una vez, al final de mi infancia, comencé a oír hablar del “Tiempo del Silencio”.
Tenía doce años y los pueblos se llenaron de unos carteles que no anunciaban ni las fiestas de La Pascua o San Roque, ni ningún circo o compañía de teatro que actuase en Cacabelos o Ponferrada.
“Adornaban” la Plaza de Cacabelos, fachadas, postes. Y en lugares increíbles…como Sorribas, en donde nunca pasaba nada, también llenaban el poste de la luz que estaba en frente a casa de mis abuelos…
“25 años de Paz”. En principio no entendía nada y no le di importancia. Pero “aquello” iba en aumento y decidí preguntar a mi padre.
Juan no me contestó; como buen padre, bastante tenía con trabajar de sol a sol, calladamente, como para explicarme algo del “Tiempo del Silencio”.
Mi abuelo, que siempre me explicaba, prolijamente, todas las historias que yo le pidiese, contestó con un mohín a mis preguntas…
Mi madre, viendo que yo no me rendía, me explicó:
-Que ahora estamos en paz. Que nunca vuelva una guerra. ¡Tu no sabes lo que es eso!
Mi abuela, siempre comedida y tan cariñosa conmigo, se enfureció mucho ante mis preguntas y me soltó una frase que me repetiría durante mi juventud: “acabarás como tu tío”. Esta aseveración me dejó muy confundido, porque yo no sabía que tuviera un tío “que hubiera acabado”. Pero no conseguí que nadie me hablara del tema. Aquí si que había pinchado hueso…

O sea, que había habido una guerra. Hacía 25 años. Para mi edad y la perspectiva temporal que ello confiere, hacia una eternidad. No acertaba porque deberíamos de preocuparnos de ello….Veinticinco años me situaban esta guerra tan lejana como la de Napoleón y de ella nadie se ocupaba…..Pero mi madre me lo explicaba con una cara de miedo y preocupación que nunca había visto en ella y eso si que dejó confuso…

“Vota. 25 años de paz”.
¡Ostra! La cosa se estaba complicando por momentos. ¿Qué es eso de votar? ¿Qué se vota?¿Cómo se vota? ¿Se puede votar no a la paz? Si estamos en paz, ¿por qué tenemos que votar “si a la paz”?
En las conversaciones de los mayores se empezó a hablar del “Tiempo del Silencio” y yo empecé a escuchar, porque me enteraba de más cosas que preguntando…
-Que nunca vuelva la guerra (no una guerra, “La Guerra”), una guerra entre hermanos….y el hambre… y los muertos…y las atrocidades….”aquello fue terrible”, “Dios mío, que no se vuelva a repetir”, “hay que votar por Franco, por la paz”…
A mi padre le oí “que no vuelvan el cuarenta y el cuarenta y uno”, otra frase que me habría de acompañar en mi juventud…

Se votó, claro. Todo el mundo fue a votar. Todos le dijeron si a la paz.
From Lugares Comunes

Años más tarde sabría/sabriamos que se habían votado la restauración borbónica….

En los días siguientes la gente estaba más aliviada: “Menos mal, no volverá la guerra” ¿Cómo se podría haber votado otra cosa?

Bien, vuelta a la tranquilidad….

Pero a mí ya no me bastaba con saber aquello. Necesitaba saber el porque de tanto silencio.
A mi familia le removió el pasado y empezaron poco a poco a recordar. En los años siguientes, en todas las reuniones familiares, (la matanza, el maja, la Pascua, el San Roque, Las Nieves…) o en las largas veladas del invierno, después de cenar, se explicaba como lo había vivido y padecido nuestra familia y las historias de los demás.
Ya era el tema de mi adolescencia. Quería saber más y más. Escuchaba, preguntaba, leía todo lo que caía en mis manos (“Historia y Vida”…). Me imagina la historia al revés y me enfurecía románticamente porque había acabado todo así. Años más tarde me enfurecería todo lo que este “Tiempo del Silencio y Oprobio” me había robado.
From Lugares Comunes

domingo, 11 de marzo de 2012

Estany del Remolar

From Fauna, El Prat

Después de un par de meses, visita al espacio natural del Remolar, al lado del aeropuerto.
De lo más destacado, siete flamecos. Este se acercó bastante al mirador.
From Fauna, El Prat

Flamenco en vuelo.
From Fauna, El Prat

Tres flamencos en aterrizaje,que inician la carrera sobre el agua.
From Fauna, El Prat

Lagunero adulto. Realizó dos pasadas fugaces sobre el mirador, cogió las térmicas y luego estuvo sobrevolando un buen rato a enorme altura.
From Fauna, El Prat

Este avetoro realizó dos pasadas, ambas a contraluz.
El resto, los acicalamientos, aterrizajes, peleas y cortejos de los residentes más fijos: las anátidas

domingo, 26 de febrero de 2012

No vive ya nadie aquí. Prada de la Sierra.

casa Prada de la Sierra by fyebra
casa Prada de la Sierra, a photo by fyebra on Flickr.



Cuando sólo habita el silencio y el olvido y piensas (¿a dónde han ido a para las risas y los llantos?), César Vallejo te devuelve la esperanza:

No vive ya nadie en la casa —me dices—; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido.
Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas están más muertas que las viejas, por que sus muros son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. De aquí esa irresistible semejanza que hay entre una casa y una tumba. Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mientras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por eso la primera está de pie, mientras que la segunda está tendida.
Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos. Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa. Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio y en circulo. Los pasos se han ido, los besos, los perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. Lo que continua en la casa, es el sujeto del acto.
Poemas póstumos
César Vallejo


Una família lucha porque Prada de la Sierra no sea un pueblo muerto más. Éste es mi pequeño homenaje para ellos.

viernes, 13 de enero de 2012

Diego Rivera, en Burgos



En la Casa del Cordón, en una breve estancia en Burgos para pasar el fin de año, aprovecho para ver la exposición de Diego Rivera.
37 obras que abarcan desde sus inicios, pasando por su etapa de contacto con las vanguardias europeas, en la que abraza el cubismo, su viaje determinante a Italia y su época de compromiso, en la que exalta los valores sociales e indigenistas, con un trabajo creativo intenso y apasionado.
Al margen de sus retratos indigenistas, me sorprendieron especialmente los cuadros cubistas.
From Pintura

Resulta sorprendente como una exposición de tan extraordinaria importancia, de uno de los pintores más relevantes del S XX, puede recalar en una ciudad “de provincias”. Luis me dice que en el equipo gestor de la Casa del Cordón programa exposiciones siempre muy interesantes.
Con Tito comentábamos que la obra social y cultural de las cajas justificaba su finalidad diferente a los bancos, en otra época, antes de que el poder político las corrompiera y el poder económico las ahogara.

lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Por qué me miras tan serio?

peñaranda, atardecer

Un labrador avanza, al atardecer, por el camino de la izquierda que conduce al pueblo.
Camina, llevando las riendas del caballo delantero. El carro, pintado de color madera, con barrotes de hierro, dice mucho de su dueño, persona laboriosa y cuidadosa. Su paso, acompasado, es lento y cansado, después de un duro día de trabajo.
Se ha levantado un par de horas antes del alba, para darle de comer a las mulas y al caballo, preparar el carro y la reata y desplazarse a la tierra, a una hora de camino de casa.
La jornada ha sido larga y cansada, catorce horas de faena, apenas una hora para comer, al mediodía, “comida de seco y vino caliente en la bota”, lo justo para perder el apetito. No ha podido encontrar una triste sombra para descansar un rato de los inclementes rayos del sol.
Sus momentos de descanso, tres o cuatro cigarros que ha liado con el tabaco de la petaca, con la maestría de los años y unos breves minutos de charla, a última hora de la mañana, cuando pasó al lado de la tierra un amigo de juventud del pueblo de al lado, con el que compartió la preocupación porque “la temporaza está avanzada, no ha llovido y el trigo va mermado”, presagios de una cosecha escasa.
En la cara del labrador, surcada de profundas arrugas, de los muchos años de sol a sol, su mirada expresa la tenacidad del hombre curtido en el trabajo y la adversidad, que sabe que el destino es trabajar para procurar un humilde sustento para su familia, con seriedad y honradez.
Un muchazo joven, vestido como señorito elegante de ciudad, está sentado en un mojón al lado de la carretera, a la sombra de los álamos. Tiene porte apuesto y distinguido y contempla esta llanura castellana, desde donde echa en falta la luminosidad abrumadora de llanura cálida del mar de su infancia.
El labrador avanza y el muchacho distinguido se levanta para pelar la hebra con el lugareño. Lo saluda con amabilidad, con ganas de entablar conversación pero con preguntas de señorito de ciudad y se queda contrariado por la respuesta cortés, pero seca, del labrador.
El muchacho joven se queda contemplando como se aleja el labrador, que compone una bella imagen con el atardecer en la espalda. Avanza rápidamente, llega a la altura del labrador y le dice….
¿Por qué me miras tan serio,
carretero?
Tienes cuatro mulas tordas,
un caballo delantero,
un carro de ruedas verdes,
y la carretera toda
para ti,
carretero.
¿Qué más quieres?

El labrador sonríe para sus adentros, “qué sabrá este señorito de la vida” y continua el camino…
Llegar a casa, descargar el carro, cepillar la mulas, prepararles su cena de paja y avena y pensar en la faena de mañana.
Con el último cigarro del día, contemplando el corral con la claridad de la luna llena, murmura, “así es la vida, hay que aceptarla como viene..:”

peñaranda, desde el castillo

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Había salida?


sin salida
¿Hay salida?
Me quedo quieto, cierro los ojos, respiro, respiro….respiro más pausadamente, intento pensar….No he reparado en una posibilidad, había una entrada, o sea…giro la cabeza y, ¡si!, la puerta está entreabierta.
Recorro los cinco metros que me separaban de la puerta rápidamente y subo las húmedas escaleras con ansiedad. Llego a la planta y estoy el pasillo debajo del cual me encontraba antes, abierto al fondo, con acceso a un patio con árboles. Lo recorro más tranquilo, llego al patio, pero sigo pensando…. Me doy media vuelta, hasta el inicio del pasillo, me recuesto en la pared y me quedo mirando…
La planta/techo es de madera, las vigas también. El espacio en el que se alojan las vigas es pequeño, no parece que hace mil años las hicieran así, más bien eran de dimensiones considerables….Tampoco que el piso fuera de piedra: en el resto del monasterio hay bastantes techos de piedra bien conservados…
Si había techo piedra, el piso inferior debería de estar prácticamente a oscuras, sólo con la débil luz de dos ventanas. ¿A que se destinaba este pasillo? Es demasiado ancho para servir únicamente de paso a la puerta del fondo. No parece útil como almacén o granero, sería demasiado húmedo.
 en el piso superior
El del piso superior parece lugar de paso, quizás de charla entre los hermanos, de paseo…Entonces, ¿serían de paseo los dos? ¿Quién pasearía en el piso inferior y quién en el superior?
Me siento en una puerta y me asaltan unas cuántas hipótesis. Cada vez me parecen más descabelladas…
Monasterio, misticismo, pero convivencia, debilidades, culpa…
Seguro que algunos hermanos expiaban pecados en el silencio, obscuridad y humedad del piso inferior. ¿Serían voluntarias estas estancias, para superar la debilidad y reforzar la fe, en estas duras condiciones? Tal vez eran impuestas, como castigo ejemplarizante, o para doblegar alguna voluntad, alguna férrea voluntad, que se oponía ¿a qué? No es fácil saberlo, en una convivencia tan masculina.
Si el piso era de piedra, el aislamiento sería duro, pero más todavía en la hipótesis de la madera; esta permitiría la vigilancia o las miradas de los que estaban “arriba”. ¿Serían comprensivos con las faltas de sus compañeros o servirían para zaherir más al pecador y ablandarlo antes?
Me levanto. Llevo demasiado tiempo en el monasterio pensando tonterías. Me salgo inmediatamente. Necesito pasear por el pueblo, recuperar el calor y el presente y admirar el tejo milenario…
Había salida, pero no se si tenía peaje…

domingo, 27 de noviembre de 2011

Sin salida

Sin salida

Las líneas conducen inexorablemente la visa hasta el final del paralelogramo.
De entrada la luz produce una sensación engañosa, de esperanza; pero el muro del fondo corta la ilusión: no hay salida.
Una piedra y la ventana de la izquierda devuelven un poco el optimismo: quizás si arrojo la piedra contra la ventana pueda realizar un agujero y salir. Pero un análisis más detallado me recuerda que entra poca luz, menos que por el techo…y éste ya parece demasiado resistente como para poder traspasarlo.
Reparo en la derecha; no me había fijado por la falta de luz, pero hay una mancha que parece de sangre. Signo inquietante. Tal vez alguien, antes que yo, ha intentado buscar la salida aquí…
Si pudiera volver retroceder…pero la geometría me lleva hacia adelante. No hay vuelta atrás.
Al final, a la derecha parece que encuentro un atisbo de esperanza: hay una puerta. ¿Estará abierta?. No entra luz…y la pared está cubierta de humedad, puede que esté orientada al norte. Si esta es la salida, la humedad y el frío se apoderarán de mis huesos.
Oigo voces, me llaman… ¿O son voces interiores?. ¿Será el final?
Parece que me he entretenido demasiado en hacer fotos...
Quién sabe, tal vez algún monje del Monasterio de San Pedro de Montes, después del año de su fundación, en el 635, sintió el mismo frío que yo ahora: ¿hay salida?

sábado, 19 de noviembre de 2011

El señor de Bembibre

From El Bierzo, arquitectura y paisaje



Tres criados recorren a caballo los caminos del cauce del río Cúa, entre Cacabelos y Arganza. Es uno de los primeros años del siglo XIV. La primavera ha cubierto los chopos de la vereda del río de hojas. Para ellos es una hermosa pincelada en su camino; para mí, desde el alto del Castrelín, es una marea verde. Desde el Sil, que está a mis pies, hasta Espanillo, la vega del Cúa es un manto verde de chopos que complementa el de los campos de trigo y de los “castiñeiros”, el rojizo con motas verdeamarillentas de las viñas ya en flor y el blanco de los cerezos. Mis ojos quedan absortos ante este hermosa paleta impresionista.
Cómo todos los criados, van hablando de sus amos. Hoy hubiesen acudido a algún programa de televisión para obtener beneficios de las miserias, supuestas, ciertas o inventadas, de sus amos. Pero en este momento de la historia todavía la amistad y la lealtad son valores que rigen la conducta humana. Cada uno de ellos ensalza las virtudes que atesoran sus amos.
De entrada, la figura del señor de Bembibre gana mi simpatía: es joven, no pertenece a la alta nobleza, persigue la justicia y es fiel a los suyos, aún en tiempos tan difíciles; los Templarios han caído en desgracia y parece imposible que las presiones de algún rey fuertemente endeudado no consiga que la maquinaria represora oficial de la Iglesia Católica acabe con ellos.
Los criados hace rato que han salido de Cacabelos, que está en ferias, de donde venían. Veo, entre los chopos, como los labriegos de la comarca, y aun de pueblos alejados, llegan con lentitud: sus vacas y terneras están cansadas del largo camino. Otros vienen en caballos, burros o mulas, con rápido paso. Los demás van a pie y portan cestas, los unos, para vender algún producto y otros con capacho, para llenarlo de aquellos pocos e imprescindibles objetos que se podrán comprar. Unos rabos de pulpo y un vino áspero se lo podrán permitir sólo unos pocos….(el pulpo siempre ha estado caro…)
Los criados cabalgan, el mayor observando a su sabueso, por la llanura camino de Quilos. Una subida tendida y llagarán a Arganza. La discusión entre ambos sobre las nobles virtudes y arrojo de sus amos, sube de punto. Al final, empero, el valor, sencillez y humanidad de Don Alonso agrandan su figura a ojos de todos y los ánimos se apaciguan.
El cielo se está cubriendo de nubes rápidamente; se ha levantado aire y nubes de tormenta apuntan entre Peñamala y la Cabrera. En esta época del año en diez minutos puede cambiar el tiempo. Dejo a los criados proseguir el camino, me pongo el chubasquero e inicio el descenso del Castrelín a buen ritmo, pero con cuidado: las rocas están cubiertas de musgo en las zonas umbrías, corre el agua y es fácil resbalar. Me concentro en el camino y me olvido del señor de Bembibre. Llego al puente colgante. A los cinco minutos se divisa la depuradora de Villadepalos. El siglo XXI no admite ensoñaciones…

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Con quien estas tu

From Lugares Comunes

He pasado varias veces al lado de esta pared y no había reparado en la pintada.
No está firmada. Tampoco hay indicios de que esté dirigida a alguien en concreto. O sea, que puedo pasar de largo tranquilamente. Me voy. Tonterías de gente que no tiene más que hacer.
Pero vuelvo sobre mis pasos. Me inquieta. Parece una pregunta, pero no lleva signo de interrogación…
Puede ser una advertencia. ¡Vete con cuidado!
El mundo está lleno de situaciones antitéticas. Puede que hayas tomado partido equivocadamente…
Es posible que en este lugar haya habido una controversia local importante y algún poder o grupo esté marcando territorio…Estará, tal vez, dirigida al dueño de la finca…o al vecino de la casa de enfrente, para que cada vez que entre o salga sienta como la duda y el temor lo asaltan…
Me tranquiliza, de todas maneras, este pensamiento: parece que la cosa no va conmigo, así que ya puedo proseguir mi paseo.
Camino un rato, pero no logro quitarme de la cabeza la pregunta/advertencia: con quién estás tu….
Con los de arriba, con los de abajo…(del barrio)
Con los de este pueblo, con los del pueblo de al lado...
Con los que explotan, con los que sufren…
Con los que están en/con el poder, con los que no estarán nunca…
Con los que les da todo igual, con los que se buscan problemas….
Con los que preguntan, con los que contestan…
Con los que piensan, con los que existen (aunque no piensen…)
Con los que tienen todas las verdades, con los que dudan…
Demasiadas preguntas. Me siento en el puente del río. El agua del Cúa lleva mis pensamientos al ritmo vertiginoso de sus aguas.
Con los que dudan. Siempre con los que dudan.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Del gris al rojo

atardecer desde mi terraza by fyebra
atardecer desde mi terraza, a photo by fyebra on Flickr.
Después de juna tarde con el cielo muy tapado por las nubes, en diez minutos los últimos rayos del sol las tiñeron de rojo en una explosión de contrarios, rojo/negro.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Procesión de las Nieves, Sorribas



Sorribas, el pueblo de mi padre, celebra su fiesta patronal en honor a la Virgen de las Nieves.
Como en la mayoria de los pueblos del Bierzo, su fiesta patronal fue decayendo del esplendor de las décadas de los cuarenta, cincuenta y sensenta (del pasado siglo....).
A la casa de los abuelos paternos acudíamos toda la família para esta fiesta: asistencia a la misa y procesión, comida familiar, verbena y algunas travesuras infantiles...
Durante la juventud la celebración queda circunscrita a una comida familiar, por la insistencia de la madre...
Más tarde la fiesta se pierde totalmente y celebramos la comida familiar, a la que asisto por acompañar a los tíos...
Con el paso del tiempo la comida es cita obligada del verano y vuelvo en alguna ocasión a la procesión, para acompañar a mi madre, (orgullosa ella, como cualquier madre, de estar rodeada de sus hijos), en el pueblo de Iglesia del Campo, donde está la iglesia de Sorribas...
Cómo cualquier cita a la que se acude anualmente a un lugar de la infancia, me produce nostalgia y tristeza comprobar el paso del tiempo, en las personas y en las cosas.
Después de la muerte de mi madre continué acudiendo, porque mi padre y mi padrino se sintieran arropados en un día en que se la echaba a faltar.
Este año ya no tenía que estar con nadie...(faltan ya todos...), pero decidí ir; sabía que estarían contentos si me vieran (tal vez pensarían, ay!, porque no los acompañé más en vida...).
La procesión, como todas, es momento de encuentro: unos entran a misa, otros se quedan a fuera, a la sombra, después se recorre la calle principal y se vuelve desde el cementerio. La virgen es portada por mujeres y se acaba rápidamente. Después unas cuantas piezas con la banda de gaiteiros, alguna persona que se arranca con una muiñeira, un vermut con comentarios sobre dónde estás, cómo va la vida, y nos vamos...(el cura el primero, que con esto de tener tantos pueblos en los que decir misa van estresados...)
Me voy...recorro la llanura de Iglesia del Campo contemplando el verde Bierzo desde lo alto, con el corazón encogido de tristeza... y oigo la sonrisa de mi padre cuando, arando nuestra viña, oía al tío Toño, o a David “el de Chuchas”, en las viñas camino del Castro, con aquellos “arre mula” tan poco enérgicos y convincentes...”cómo les van a hacer caso con ese tono?”. La nuestra era más pequeña, pero a mi padre se le iba a dormir en las vueltas de los vallados...
Los paisajes no están solos...las palabras y los hechos quedan prendidos en ellos...